Tocar la guitarra te conecta con el sentido de vivir

Tocar la guitarra te conecta con el sentido de vivir

Hay momentos en la vida en los que uno siente que simplemente sobrevive.
Te levantas, haces lo que toca, te acuestas.
Y la vida pasa. Sin avisar, sin preguntar.

Cuando vives así, cada día pesa más.
Se acumula una tristeza silenciosa, una especie de nostalgia anticipada por todo lo que no estás viviendo de verdad.
Por todos esos caminos que, tal vez, ni siquiera tuviste oportunidad de elegir.

A mí me pasó.

En casa, la presión para que estudiara y aprobara era constante.
Mi padre lo repetía como un mantra: «La cultura es poder». Tenía que ser de los primeros.
Pero ni me interesaban la mayoría de las asignaturas, ni soportaba el modo en que enseñaban en el colegio —una auténtica cárcel para mí—.

Sé que puede sonar a tópico, pero es real.
Quizá típico de mi generación (tengo 57 años cuando escribo esto), pero lo viví de forma tan intensa que todavía lo recuerdo como una verdad que me atravesaba.

Intentaba aprender a mi manera, buscaba pequeños escapes para aliviar la angustia y el miedo que me provocaba aquel ambiente.
Pero no fue hasta que encontré la música, los discos… y, un poco más tarde, la guitarra, que empecé a sentir algo distinto: libertad.

De pronto, los días grises de obligación tenían sentido.
Podía imaginar un futuro donde había focos, escenarios, guitarras… y amistad de grupo de rock.
Aguantar esos años malditos ya no era solo sobrevivir: era resistir por algo que valía la pena.

Encontrar algo que me conectaba conmigo mismo, que ponía en juego mis capacidades, que me hacía sentir parte activa del milagro de estar vivo.
Algo que, aunque no cambiara el mundo exterior, sí iluminaba mi mundo interior.

Tocar la guitarra.

¿Por qué tocar la guitarra te conecta con el sentido de vivir?

Cuando tocas la guitarra de verdad —cuando lo haces con pasión, aunque sea solo para ti— activas partes de ti mismo que estaban dormidas.

Pones en juego tus habilidades, expresas emociones que no sabías cómo nombrar, ves cómo tu esfuerzo construye algo real.
Y todo eso, poco a poco, va tejiendo un pequeño sentido de propósito.

Eso que en Japón llaman Ikigai: el lugar donde se encuentran lo que amas, lo que haces bien, lo que el mundo necesita y, si quieres, lo que podrías aportar a otros.

No hace falta que seas profesional. Ni famoso. Ni especialmente virtuoso.
Basta con que, mientras tocas, sientas que tu vida tiene valor:

Que el tiempo que pasa lo hace contigo dentro, no sin ti.
Que no todo es lucha, sacrificio o resignación.

Tener algo así cambia todo.
Puede que tus circunstancias sigan siendo difíciles.
Puede que el mundo exterior no mejore de golpe.
Pero por dentro, algo en ti vuelve a ponerse en pie.

Cómo encontrar sentido vital tocando la guitarra

No se trata solo de aprender acordes o canciones.
Se trata de permitir que la guitarra se convierta en tu refugio, en tu voz, en tu ancla.

De que, a través de cada pequeño avance, recuperes la certeza de que tu vida merece la pena.

Puede ser media hora al día.
O diez minutos.
O una hora el fin de semana.

No importa tanto cuánto tiempo, sino cómo lo vivas.

Y cuando vives así —desde lo que amas y desde lo que eres—, también empiezas a dejar una huella.
No una marca pública ni monumental.
Una huella silenciosa, personal: la de alguien que ha vivido alineado con lo que considera importante.

Tus valores no son palabras bonitas.
Son coordenadas.
Y cuando tocas desde ahí, desde lo que para ti es innegociable, todo se recoloca.
No necesitas certezas absolutas.
Solo sentir —aun con dudas— que lo que haces tiene sentido.

Porque tocar la guitarra te conecta con el sentido de vivir…
cuando lo haces desde lo que eres,
desde lo que crees,
y desde lo que quieres dejar.

Cuando la vida pesa, tener algo que ilumina —aunque sea solo un rincón de tus días— es un acto de resistencia.
De amor propio.
De libertad.

Tocar la guitarra te conecta con el sentido de vivir porque te recuerda que basta con encontrar algo que te haga sentir que merece la pena estar aquí.

Tocar la guitarra puede ser tu manera de ser un poco más libre.
Tu manera de ser, simplemente, más tú.

Por cierto…

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Más adelante, publicaré —para celebrar las 99 primeras reflexiones— un eBook recopilatorio gratuito, que podrás descargarte si estás en mi comunidad.

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