Origen
Cómo mi historia con la guitarra me trajo de vuelta a mí mismo
Esto no es un currículum. No quiero contarte una lista de logros. Esto no es una biografía profesional.
Es el relato sincero de cómo la guitarra —y todo lo que la ha rodeado— me ha ayudado a volver a mí, a comprenderme, y a acompañar a otras personas en su propio camino.
Durante años pensé que lo importante era tocar bien. Estudié mucho, toqué en grupos, grabé discos, salí en televisión… Lo di todo, con pasión y con urgencia.
Pero, con el tiempo, empecé a entender otra cosa.
La enseñanza no es un plan B
Cuando me vi obligado a dejar los escenarios, me sentí fuera de lugar. Como si todo se hubiera terminado.
Pero fue entonces cuando empecé a impartir clases.
Y lo que en un principio parecía un desvío… se convirtió en camino.
Descubrí que enseñar no era solamente transmitir conocimientos: era acompañar procesos, escuchar de verdad, compartir experiencias.
Ahí empezó algo que todavía no ha terminado.


La inquietud nunca se fue
Siempre he tenido la necesidad de comprender más allá de lo que se ve.
No sólo cómo se toca, sino para qué tocamos.
Y no sólo para qué tocamos, sino desde dónde.
Esa misma inquietud me llevó a formarme, a leer, a cuestionar lo aprendido, a observarme mientras enseñaba.
A darme cuenta de que lo importante no es solamente enseñar bien…
sino acompañar con sentido.
He escuchado muchas historias en clase.
Historias reales, humanas, a veces difíciles.
Y también he visto cómo, a través de la guitarra, esas historias cambiaban de tono.
Mi historia con la guitarra hoy
Sigo siendo músico.
Sigo dando clases.
Pero lo hago desde un lugar distinto.
No persigo que nadie toque como yo. Quiero que cada persona se escuche, se permita, se descubra tocando.
Dejé de perseguir lo que imaginaba que debía ser.
Me quedé con lo que soy.
Lo que transforma no es la práctica de la técnica. Es lo que la guitarra remueve a tu alrededor:
el ocio, los amigos, la forma de verte a ti mismo.
Tu vida entera.
Si algo de esto te llega…
…quizás compartimos parte del camino.
No tengo fórmulas.
Sólo cierta consciencia, algo de experiencia… y una voz.
La guitarra me devolvió a mí. Eso es lo que intento acompañar en cada persona que llega:
con guitarra, mejor.