
En el artículo anterior hablábamos de cómo tocar la guitarra te conecta con el sentido de vivir. No solo por lo que haces, sino por lo que despierta en ti: algo que te conecta contigo mismo, que pone en juego tus capacidades, que te hace sentir parte activa del milagro de estar vivo.
Hoy quiero ir un paso más allá.
Quiero hablarte de cómo tocas.
No del estilo, ni de la técnica, ni de lo que tocas o de si consigues gustar. Sino de la forma en que pones el cuerpo, la atención y la presencia en cada gesto.
En Tocar la guitarra para respirar mejor, incidía en lo importante que puede llegar a ser este gesto, respirar. Pero hay una manera de tocar que va más allá del aprendizaje, más allá del objetivo, más allá incluso del disfrute.
Un modo de tocar en la que cada movimiento se convierte en una forma de estar. En el que la que la guitarra se convierte en tu vía de consciencia.
Una acción meditada.
Acción meditada: cuando tocar se convierte en «estar»
No hace falta adoptar la postura del loto ni recitar ningún mantra. No hace falta apagar las luces ni encender incienso.
Tampoco se trata de dejar la mente en blanco.
Se trata de tocar la guitarra como una forma activa de meditación. Con plena atención. Con los sentidos despiertos.
Eso es una acción meditada: un gesto aparentemente cotidiano que, cuando lo haces con consciencia, se transforma en otra cosa. En un espacio donde el tiempo se suspende, las preocupaciones se disuelven y algo en ti se reordena.
Puede parecer exagerado, pero si alguna vez has tocado una secuencia de acordes sintiendo el peso exacto de cada dedo, el sonido de cada cuerda y el silencio entre nota y nota… ya lo sabes.
Ya lo has vivido.
No es teoría.
Es introspección.
No es técnica.
Es experiencia.
Yo, en broma, lo llamo el efecto baba.
Sucede cuando estás tan centrado, tan dentro de lo que tocas, que el cuerpo olvida incluso la forma. Por gusto, por concentración, por ese estado que algunos llaman flow, una gota resbala de tu boca y golpea la tapa de la guitarra.
Y ahí, de golpe, vuelves.
No es bonito, jajaja.
Pero es muy real.
Y si alguna vez lo has vivido, sabes de qué hablo.
Puedes contármelo, si quieres.
Beneficios de tocar la guitarra como forma de meditación
Cuando practicas así, desde la presencia, algo cambia:
- Tu mente se aquieta.
- El cuerpo se alinea.
- La respiración se hace más profunda.
- La tensión cede.
- La exigencia se suaviza.
Y en ese espacio… aparece otra calidad de presencia.
Sin buscarlo, accedes a un estado que otros alcanzan meditando o corriendo, escribiendo o nadando: ese lugar donde el yo se disuelve y solo queda la acción.
Un estado en el que te sientes completo sin necesidad de lograr nada.
No hay meta.
Solo estar ahí.
Cuerda a cuerda.
Nota a nota.
Instante a instante…
Cómo convertir tu práctica en una acción meditada
Esto no ocurre por arte de magia.
Pero está al alcance de cualquiera.
Hace falta una actitud:
La de quien no toca para llegar, sino para quedarse.
Hace falta un enfoque:
Ejercicios claros, repetidos con consciencia. Sin distracciones. Sin prisa. Sin juicio.
Hace falta, en resumen, querer estar presente.
Y dejar que la guitarra sea el lugar donde estás.
Este tipo de práctica, repetida con constancia, no solo favorece el estado de flow, sino que construye algo más sólido: un hábito diario que te transforma. Porque, como ya sabes, el verdadero cambio no ocurre en un gran momento… sino en la pequeña decisión que repites cada día.
Tocar sin metas: habitar el momento
Tocar como acción meditada no es incompatible con aprender.
Pero cambia el orden de las cosas.
Ya no practicas para mejorar, sino que mejoras porque practicas de otra manera.
Ya no tocas para completar una canción, sino que la canción toma forma como resultado de estar atento.
Y cuando eso sucede, no solo tocas mejor.
También te sientes mejor.
Cuerdas, toques, instantes y silencios: tu manera de «ser»
A veces no hace falta encontrar respuestas.
Basta con encontrar una forma de sostenerte mientras llegan.
Y tocar la guitarra, cuando lo haces como una acción meditada, es justo eso:
Un modo de habitar el instante.
De quedarte contigo.
De hacer silencios sin apagar la música.
De sentir que la vida, aunque no la entiendas, sigue teniendo sentido si tú estás ahí, en ella.
Tocar la guitarra puede ser tu manera de ser un poco más libre…
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#freedomguitar
Por cierto…
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